TOLERANCIA Y ASIMETRÍA ÉTICA
Una humilde critica al maestro Arthur Kaufmann
Por: OSCAR DARÍO SANTODOMINGO PAYERAS
Abogado Consultor
INTRODUCCIÓN
A los estudiantes de hoy día se les enseña en la cátedra de derecho el constante tema del “deber ser” del derecho contemporáneo, llenando su significado de utópicas futuras realizaciones y de ese modo ocultando el verdadero significado del concepto del “ser del deber ser” del derecho, como es su función de instrumento de fuerza y apoyo para los intereses de los mas fuertes, no de la mayoría sino de los mas fuertes.
La filosofía del derecho esta llena de ideologías que han pasado por toda la historia de la humanidad, pero hoy día, al fin y al cabo, es una filosofía protectora del sistema capitalista, protectora de la democracia capitalista.
En la democracia capitalista, hablar de tolerancia es muy difícil, ya que está caracterizada por ser una democracia entre personas desiguales, inclusive mirándola desde el aspecto de la política internacional, de Estados muy desiguales; es aquí donde la llamada ética capitalista no es un concepto universal, puesto que toma un sentido polisémico según la escala de valor que le da el más poderoso según su propio beneficio.
Ejemplos de lo anterior, hoy día, lo constituyen contradicciones tales como: protección al derecho al trabajo vs derecho laboral flexible; protección a la seguridad social vs despidos laborales masivos; derecho a la educación vs privatización de las escuelas; derecho a la vida y a la libertad vs endurecimiento de estatutos de seguridad; paz mundial vs uso indiscriminado de la fuerza para obtener concesiones en la explotación de materia prima por parte de Estados colonialistas; derecho a la convivencia pacifica vs estados nacionales que forman grupos ilegales armados para conseguirla.
Como se observa de los ejemplos mencionados, surge el cuestionamiento si dentro de un sistema capitalista, ¿la ética es un principio universal? o ¿el principio universal es la ‘asimetría ética’?
A partir del descubrimiento de una ‘asimetría ética’, propia del sistema capitalista, se probará, en este escrito, la gran dificultad de realización del principio imperativo de la tolerancia, planteado por el honorable maestro Arthur Kaufmann, que reza: “actúa de tal manera que las consecuencias de tus acciones sean compatibles con la mayor posibilidad de evitar o disminuir la miseria humana”.
DESARROLLO
I- El Estado democrático Liberal capitalista:
“Ocurre hoy…lo que ha solido ocurrir en la historia repetidas veces con las doctrinas de los pensadores revolucionarios y de los jefes de las clases oprimidas en su lucha por la liberación. En vida de los grandes revolucionarios, las clases opresoras les someten a constantes persecuciones, acogen sus doctrinas con la rabia más salvaje, con el odio más furioso, con la campaña más desenfrenada de mentiras y calumnias. Después de su muerte, se intenta convertirlos en iconos inofensivos, canonizarlos, por decirlo así, rodear sus nombres de una cierta aureola de gloria para “consolar” y engañar a las clases oprimidas, castrando el contenido de su doctrina revolucionaria, mellando su filo revolucionario, envileciéndola.” Con estas frases, deseo explicar lo que es en realidad el Estado capitalista. Una realidad que no es descrita y denunciada por Arthur Kaufmann en el capitulo vigésimo, parte V sobre el principio de la tolerancia en su libro “Filosofía del Derecho”. Hay que comprender las reglas del juegopara no ser engañados.
I.1.- Regla General de los Ideólogos de los Estados Capitalistas.
Los ideólogos burgueses y especialmente los pequeños burgueses, obligados por la presión de hechos históricos indiscutibles a reconocer que el Estado sólo existe allí donde existen las contradicciones de clase y la lucha de clases , niegan la realidad, creando ficciones de un devenir histórico producto de un “contrato o pacto social” u otra clase de relatos falsos cuya ficción es mostrar a la mayoría de los logros sociales como el producto de un acuerdo y no como el resultado de encarnizadas luchas. El maestro Arthur Kaufmann es otro ideólogo burgués, por eso hace un llamado a minimizar la miseria humana, pero no a erradicarla, con la multiplicidad de excusas respecto a su origen; sobre todo, aquellas cuyas bases son los meta- relatos de “demasiadas personas en el mundo” o teoría de “la sobrepoblación mundial”, hechos que hoy por hoy han sido desmentidos por los científicos, pero acogidos por los ideólogos burgueses para negar los orígenes reales de la miseria humana, siendo la principal: la estructura inequitativa y excluyente del Estado capitalista.
El Estado capitalista, ya sea en su más avanzada forma de desarrollo, como lo es el Estado democrático liberal, el cual promueve la libertad del individuo de manera formal, toda vez que, es un sistema de privilegios de una pequeña clase social conformada por los más poderosos económicamente, y que, además, dominan a las clases mas débiles imponiéndoles las reglas del juego que solo le convienen a ellos. Como detentadores del poder, son quienes tienen la capacidad para hacer que los no-privilegiados obren de acuerdo a las pretensiones de los si-privilegiados.
El Estado es una fuerza especial de represión y por tanto un instrumento para la confrontación de intereses de los diferentes grupos sociales, este es un principio que la burguesía capitalista sabe muy bien, por eso una forma de asegurar la dominación es por medio de la corrupción directa de los funcionarios del Estado democrático liberal, de esta manera logran tener a sus servicio un ejercito de burócratas protectores de sus intereses privados, excluyendo al resto de los miembros débiles de la sociedad, esta es la naturaleza del Estado capitalista burgués, un Estado que nace de sus entrañas con una crisis institucional, porque, su ‘“deber ser” real’, es la protección de intereses de unos pocos; por eso, siempre están en emergencia y declaran la emergencia para poder usar persistentemente el máximo de sus fuerzas represivas en pro de sus intereses privados.
Visto así, el Estado democrático liberal capitalista es manejado por unos pocos que “dominan” y que imponen sus “intereses” y “valores” privados, logrando imponer su “ética de la desigualdad”, excluyendo y dejando, casi nulo, un espacio para los actores políticos en debilidad manifiesta.
I.2.- La ética, ¿un principio Universal?
Los ideólogos burgueses han enseñado el “valor” de una ‘ética como principio universal’, de una ética respetada por todos los miembros de una sociedad, esta ética se ha convertido en mecanismo de persuasión para la convivencia ciudadana, dada su función real de sometimiento del ser humano; sin embargo, es desigual para sus destinatarios, da la apariencia de ir dirigida a todos, pero en la realidad, es una ética con carácter sancionatorio para aquellos que no detentan el poder porque no poseen los medios de producción, de tal manera, que sirve de instrumento para legitimar la desigualdad. Ejemplo: La ética dice ‘La democracia es la voz del pueblo’, pero observamos en el plano de la realidad histórica las incesantes represiones de las clases privilegiadas (patricios, señores feudales, burgueses) para obstaculizar el ejercicio político-participativo o el reconocimiento de las clases oprimidas (plebeyos, campesinos, trabajadores); los primeros, como detentadores del poder, en nombre del pueblo, crean leyes e instrumentos represores del Estado con el fin de perseguir a quienes denuncian sus atropellos, es el caso ejemplar del origen de “la policía moderna que se constituyó en Francia e Inglaterra con el fin de reprimir los movimientos laborales y a lo largo del siglo XX su función ha sido investigar a los lideres sindicales y enviar la información, a través de registros a diferentes empresas, para que los sindicalistas no sean contratados. Así las cosas, no es arriesgado exponer que la ética propuesta en el sistema capitalista es la ética de la desigualdad y de la legitimación de la fuerza para intereses privados, que giran en torno a la protección de la propiedad privada y su posterior acumulación.
2. – Un principio en el Estado democrático liberal capitalista: La ética de la desigualdad y de la exclusión.
Fruto de un legado histórico, el sistema de derecho y económico capitalista es un sistema cuya raíz endémica es la desigualdad en toda su estructura global, desigualdad entre Estados, desigualdad dentro de un mismo Estado, desigualdad en el campo individual. Es un sistema donde el pez más gordo esta destinado a comer el más pequeño, es así como vemos todavía la “Doctrina del Destino Manifiesto” por medio de la cual los países desarrollados tienen una total dominación económica sobre los subdesarrollados para poder expandir sus mercados y tener el dominio sobre las áreas de exportación, lo observamos de Norteamérica con Latinoamérica y de Europa con los países africanos. Las grandes potencias se repartieron el mundo para el beneficio de sus clases privilegiadas.
Las grandes potencias del sistema capitalista para proteger el Estado democrático liberal de sus colonias subdesarrolladas crearon una serie de planes de seguridad con un paquete de leyes llamados “estatutos de seguridad” para evitar cualquier problema de orden público, puesto que tienen un fundado temor a revoluciones que reclaman un orden social más justo.
En el plano del derecho internacional solo las cinco potencias mas poderosas por su caudal de armamento nuclear y económico imponen la seguridad mundial, llamando a los Estados débiles “países potencialmente terroristas o no alineados” de esta manera los excluyen de una participación real y efectiva en el plano internacional. Se observa, como las grandes potencias corrompen a los demás Estados para obtener jugosas ganancias en los contratos de explotación de materia prima, es la historia de una clase social privilegiada que para acrecentar su capital corrompe a la clase política de los países en vías de desarrollo para cumplir con su objetivo, para ellos la ética no existe, por eso se dice que el capital no tiene patria. Ejemplo de ello es el “Pacto Fáustico” conforme a este principio, los Estados nacionales y sus gobiernos se han vuelto extorsionables, bajo la presión de la industria financiera, que bajo una rígida política financiera no le interesa en los mas humano el sacrificio de los ciudadanos, en su mayoría pobres y clase media.
La ética de la desigualdad deviene la ética de la exclusión. En el Estado democrático liberal capitalista, conformado estructuralmente entre desiguales, generó el instrumento de exclusión y de dominación más poderoso que puede existir “el sufragio universal”, pues da la sensación de que la inmensa mayoría débil participa directamente en los temas relacionados con el Estado, generalmente escogiendo a sus representantes (del ejecutivo y legislativo), hasta ahí se da una apariencia de igualdad – todos participan-, pero lo que en realidad ocurre es que una inmensa mayoría débil que solo mediante el sufragio universal puede participar en la escogencia de una muy minoría poderosa representante del capital privado, para la burguesía la democracia muere en el voto universal y de paso engañan a los mas débiles comprometiéndolos en que no pueden cambiar las reglas del juego porque ellos mismos ya las escogieron. Es la legitimación de la exclusión política, ya que es un sistema en el que solo pueden realmente participar y ser escogidos los mas poderosos; solo los mas fuertes disponen del capital para participar y ser escogidos, es así como la clase burguesa logra también mantener la dominación política. Las Constituciones contemporáneas de manera formal traen otros mecanismos de participación ciudadana, que por regla general nunca la gran mayoría débil podrá acceder a su ejercicio, pues trae ínsito su mayor obstáculo para lograr la exclusión, consistente en que para financiar esos mecanismos se necesita muchísimo dinero. En síntesis: ‘sin dinero, no puedes acceder a ser elegido en la democracia del estado democrático capitalista, solo podrás participar votando para elegir a los que cuentan con el dinero’. Pero, hay que advertir, que rara vez, esta dinámica cambia y rompe su determinismo en la medida que los más débiles adquieren conciencia de clase.
II- Ética o Asimetría Ética y el problema de la tolerancia. La humilde critica al maestro Arthur Kaufmann-
La ética esta definida como la parte de la filosofía que estudia la moralidad de los actos humanos, en cuanto resultado y en cuanto acto. Sin embargo, el concepto adquiere una cualidad polisémica resultado de la evolución histórica: virtud moral, felicidad, placer, obediencia a Dios, comportarse adecuadamente ante las normas (ley divina, ley del Estado, ley social), bien supremo que nace de la propia voluntad, ley moral universal, ética formal o puro respeto al deber, bien general, utilitarismo, ética social, ética situacional. Al fin y al cabo ciencia de la moral, pero cabe recordar que la moral se somete a un sentido de valor y que los valores sirven de legitimación y justificación de unos intereses.
En plena formación del Estado democrático liberal capitalista surgen una serie de filósofos con una ética propia para defender el sistema: El liberalismo es un todo unitario (filosófico, económico, político, social e intelectual) que entraña una nueva concepción del mundo. Se nutre del utilitarismo moral y el empirismo, en una línea que enlaza a Locke, Hume, Bentham y Adam Smith; del mecanicismo de Newton y Hobbes; del hedonismo de Helvetius y Bentham; del racionalismo, el laicismo y el interés por la cultura y la enseñanza expuesto por numerosos pensadores. Todos con algo en común “la defensa de la propiedad privada y del individualismo” principales motores de la desigualdad. El sistema capitalista heredó un legado histórico proveniente de antiguos sistemas de producción; heredó de la sociedad esclavista y feudal la transmisión de la defensa por el “derecho natural a la propiedad privada”, además creó técnicamente un aparato llamado Estado para que no interviniera en la protección a la individualidad en la medida que esta produzca propiedad privada y que a su paso fuese fiel instrumento como protector y garante de la propiedad privada. Engendró en sus entrañas la desigualdad entre los hombres, porque para llegar al placer, a la felicidad y para poder utilizar a otros seres humanos se necesita bienes, pero exclusivamente bajo un régimen de propiedad privada.
En la sociedad y el Estado capitalista, la clase detentadora del dominio y del poder es la clase burguesa, ella tiene unos intereses específicos y para justificar y legitimar ese dominio se crean unos valores que los protegen y les aseguran ese dominio, esto lo hacen por medio de los llamados ‘valores éticos’, que sirven como instrumentos de ‘control social’. La clase dirigente impone su espíritu a los más débiles, quienes con el paso del tiempo y la coerción de los controles sociales terminan aceptándolos, por esa razón la desigualdad no conduce a conflictos sociales cuando es socialmente legitimada.
Estos valores éticos capitalistas generan una concepción del mundo, generan una realidad, que es aceptada por los demás miembros de la sociedad, los valores éticos se han enseñado de una generación a otra, pero es igualmente evidente que los que están vivos no hacen intentos conscientespara reflexionar y cuestionar esa realidad ya hecha e impuesta desde que se nace.
La ética determina el juego primero que nosotros y las personas desean precisamente lo que la sociedad espera de ellos, los valores éticos son una institución que obliga marcha a su paso. Explicado esto, descubrimos que la ética es sociológicamente una forma de control social informal que se impone como regla de conducta social, pero hay que preguntarse si: ¿esos valores éticos son igualmente coercibles para todo el mundo?, Kant en su obra “La metafísica de las costumbres” da una respuesta a esta pregunta ya que él se propone hacer una ética del “deber ser” que obligue, es decir, que sea imperativa. Pero este imperativo tiene que ser categórico, lo que significa que ordene, mande, sin condición alguna, que mande absolutamente. Para que tal imperativo sea categórico es necesaria la buena voluntad que quiera lo que quiere por puro respeto al deber, que es lo que da su valor moral a las acciones. La ley universal es actuar bien y quien actúa mal lo hace como excepción, lo cual confirma esta ley universal.
El concepto de Kant de la ética como imperativo categórico que se debe respetar para realizar el bien y del cual parte Arthur Kaufmann es una demostración de que ambos filósofos estaban engañados, la ética tiene una identidad sociológica muy diferente a lo que ellos plantean, la ética es una institución histórica que se extiende temporalmente mas allá de cualquier vida individual y que no depende de la buena voluntad de un individuo, ella nace de las entrañas del sistema, se impone como hecho social. Por esta razón en el sistema capitalista la ética como institución no es igual para todos los actores, ya que la posición social de estos es determinante, más aun cuando los actores están en posición dominante dentro de la estructura social; para ellos, la ética es otra y es la que pueden inclusive imponer al servicio de sus intereses privados.
El filosofo y escritor Alemán Friederich Nietzsche entendió esa situación de desigualdad atacando de manera directa la ética Kantiana del deber como imperativo, y por el contrario, sostiene que existen dos tipos de moral: la moral de los señores y la moral de los esclavos; la primera corresponde a las individualidades poderosas que tienen gran rigor consigo mismas, una vitalidad superior, y se dirige a afirmar los impulsos vitales; la segunda, por el contrario, es la moral de los mas débiles, de los degenerados que no confían en la vida, de los resentidos que valoran la compasión y la humildad, que al escudarse en el igualitarismo se oponen a todo lo que es superior. Es aquí el punto neurálgico de este escrito y donde se comparte la tesis del doctor Amílcar Guido: del reconocimiento, en el Estado democrático liberal capitalista, de una “Asimetría Ética” consistente en la “presencia del espacio donde moran los valores con su escala múltiple de peso, pero todos transcendentales para el conjunto de la convivencia en sociedad”. En otras palabras, existe una sociedad con una valoración ética asimétrica desconocedora de la equidad. Lo mínimo que se persigue en una sociedad es la relación de respeto y la exigencia de reciprocidad entre los actores que la conforman, pero no hay duda de que existe una total lucha de contrarios, entre fuertes y débiles, una lucha totalmente desigual donde la consigna del fuerte es reforzar cada día mas la inequidad ante un actor sumamente débil que todavía sigue inconsciente de su problemática real.
Ejemplos de esta asimetría ética asevera el doctor Amílcar Guido, fue un hecho triste que conmovió al país, fue el hecho de un niño que padeciendo una enfermedad terminal pedía ver a su padre, un militar atrapado por la guerrilla, la contra-parte en el susodicho asunto presentó una solicitud semejante: el caso de un preso gravemente enfermo en la cárcel para canjearlo por el padre del niño, inmediatamente los medios de comunicación se burlaron de la propuesta y lo más grave, el mismo Estado a través de sus voceros del mas alto nivel hizo eco a la burda argumentación afirmando que lo del niño era un caso de connotación humanitaria y el otro no. No hay duda que la respuesta oficial estuvo fuera de la equidad, que se puede representar como el acto de negar los valores cuando los demanda el enemigo, es la negación a rajatabla del dolor ajeno.
Otros ejemplos surgen por doquier como es el caso de la penalización de la desaparición forzosa en Colombia, donde el Estado expresó que no existía la necesidad de institucionalizar este delito si ya existe el secuestro, es notable la falta de compromiso del Estado con los derechos humanos; orto ejemplo pero ya en el plano privado es la ayuda económica que siempre prestan los mas débiles a los mas fuertes, es el caso del problema de la Banca en Colombia donde toda la sociedad aportó un impuesto regresivo para ayudar y mientras tanto el hombre que mas había acumulado riqueza en el país, para la época de los hechos, fue el señor Luis Carlos Sarmiento Angulo, el mayor accionista de todas las entidades bancarias apoyadas con el impuesto; el caso de Argentina donde por primera vez no son las bases populares las que exigen el no pago de la deuda externa de su país, al contrario fueron los poderosos los que decidieron no pagar la deuda, pero era, porque ya se habían gastado todo lo de los pobres y no querían sacar de sus propias fortunas; el caso de la acepción terrorismo donde el país que mas operaciones encubierta a realizado en el mundo para apoyar a grupos terroristas para desestabilizar sus economías y políticas sociales (los contra en el Salvador, Nicaragua, etc..) en este caso Estados Unidos ahora llama terroristas a todo aquel que no le permita concesiones favorables.
Denunciada esta asimetría ética del Estado capitalista, como producto y resultado de la imposición de los intereses de los más fuertes político–económicamente sobre los débiles, tenemos que preguntarnos: ¿Cómo surge la tolerancia en él Estado capitalista? Con toda seguridad, se puede afirmar que no surge de la razón, ni de la búsqueda de la verdad, ni de la sociedad abierta, ni de la protección a los mas débiles, ni de la contención de la pobreza como lo asegura Arthur Kaufmann en su libro de filosofía del derecho; ella surge de la dinámica social conflictiva de pugna de intereses, donde, por lo general, después de procesos históricos violentos, que organizados por los débiles que no han perdido sus intereses, que no han podido ser eliminados y que no han podido ser absorbidos por el poderoso, entonces es la fuerza de radicalización del conflicto la que abre la compuerta a la negociación con el resultado de un reconocimiento de derechos anteriormente negados a los más débiles. Es el ejemplo heroico de la comuna de Paris y de la revolución burguesa en Francia; de la aceptación de miembros del grupo insurgente IRA en el parlamento Ingles; etc. Como ha de observarse, no fueron derechos acordados con base en la tolerancia entendida como la aceptación o reconocimiento voluntario del otro – un pacto o contrato social -, sino de la aceptación del otro porque la fuerza de dominio se ha debilitado. Por eso, el pluralismo en los Estados democráticos liberales capitalistas no nace del consenso, de la tolerancia, mucho menos de la conciliación de intereses, nace de la dinámica social conflictiva consistente en la aceptación del otro cuando no se ha podido aplastar.
Esta realidad propia del ejercicio del poder es la que permite hacer la critica humilde al maestro Arthur Kaufmann quien en vida aseguró, que se puede lograr el imperativo de la tolerancia, creado por el mismo, cuando expresó: “actúa de tal manera que las consecuencias de tus acciones sean compatibles con la mayor posibilidad de evitar o disminuir la miseria humana”; se considera que ésta posición tiene una tendencia mesiánica pues parte del poder de influencia de unos individuos con la capacidad de liberar de su desgracia a los débiles miserables, sea por el poder que representan o porque a través de acciones individuales se evite la miseria.
Igualmente se desenmascara la posición del imperio o de los Estados colonialistas, por ello, se hace alusión a la “mayor posibilidad de evitar o disminuir la miseria” puesto que se parte de la realidad de la ejecución de acciones injustas para la sostenibilidad y seguridad de las sociedades con mayor grado de desarrollo. Un ejemplo es la República del Congo en el continente Africano que a tenido que soportar las acciones injustas de los belgas y de transnacionales alemanas y de otros países desarrollados por la obtención de minerales y metales preciosos necesarios para el desarrollo de altas tecnologías de guerra y comunicaciones. La República del Congo se desangra mientras sus dominadores crean y controlan el mercado de computadores, celulares y misiles de guerra teledirigidos a costa de la miseria del pueblo que entrega sus almas, sangre y metales preciosos.
Entonces, con humildad y con radicalismo social que no permite que exista una tolerancia que permite la violación de los derechos humanos y el exceso de concentración de la propiedad privada - que es la madre de todas las miserias -, se considera que el imperativo de la tolerancia es aquel que ordena lo siguiente: “ACTUA PARA ERRADICAR TOTALMENTE LA MISERIA HUMANA”, este es el imperativo del autor de este ensayo, que en su opinión no es tolerante, ni pluralista con la pobreza humana pues no permite evitarla, ni disminuirla; solo permite erradicarla de la faz de la tierra, ya que entre los débiles hay seres humanos mas débiles.