EL MERCADO NEGRO DE LA SALUD PÚBLICA EN EL DEPARTAMENTO DEL ATLÁNTICO
Por: Oscar Santodomingo Payeras
Abogado Consultor en Derecho Económico y Urbano
En estos días he tenido la oportunidad de leer, en El Heraldo, las manifestaciones del médico y nuevo Secretario de Salud del Departamento, Dr. David Peláez, sobre la preocupante situación económica de los hospitales públicos y alista todo un plan territorial de salud con nuevos y más recursos, pero surgen las preguntas de los ciudadanos ¿Será solo un problema de recursos? ¿Más recursos serán la solución del problema?
Por ahora les puedo asegurar que el problema va más allá de una política de aumento de recursos para el mejoramiento del parque hospitalario departamental, pues es hora de llegar a la raíz de un problema que es una de las causas nefastas y reales del oscuro panorama de la salud del Departamento. Esta causa es un mercado negro de la salud.
En criminología se define mercado negro como una forma de economía subterránea y criminal consistente en la venta clandestina e ilegal de bienes, productos o servicios violando todo el ordenamiento legal (Wikipedia). Así ocurre con los hospitales y su administración. Todo el neoliberalismo y la privatización de los servicios públicos esenciales que presta el Estado, ha generado, todo un mercado negro.
En el Departamento del Atlántico hay que denunciar que la Salud Pública tiene dueños. Son personas u organizaciones inescrupulosas en asocio con los alcaldes los que le han puesto precio a los hospitales, por ejemplo el hospital de Ponedera (que en realidad es un pequeño puesto de salud) tiene un precio de aproximadamente trescientos millones de pesos; el de Puerto Colombia y Juan de Acosta entre cuatrocientos y quinientos millones; el de Sabanalarga, ese es demasiado costoso pero lo compran. Estos dineros los reciben los alcaldes de turno y los dueños se encargan de su administración, es decir, de todos los recursos que generan esos hospitales. Los médicos honestos dicen que dejan ganancias hasta del 400%.
Pero, ¿Cómo se obtienen esas ganancias? De facturaciones falsas y doble contabilidad, de la suma de contratos para arreglos de estructura, compra y manejo de equipos, ordenes de prestación de servicios, de medicina de mala calidad o vencida; y algo demasiado criminal: no le cancelan a los médicos, enfermeras y demás personal sus salarios y prestaciones por periodos mayores a tres meses, entonces, estos dueños aparecen en sus lujosas camionetas de vidrios oscuros (creo que Pablo Escobar era un criminal más decente) y le prestan dinero al personal mencionado con intereses del 20%. Todas las firmas de tercerización del hospital son del dueño. El alcalde de turno perdió el derecho de control y vigilancia. Lo más triste, parece ser que los dueños son testaferros de representantes a la cámara o senadores.
Descrito todos este panorama inconstitucional e ilegal, propio de un estado de hecho, si el nuevo gobernador y su nuevo secretario de salud, piensan aumentar los recursos sin antes concertar un plan estratégico entre fiscalía, procuraduría, contralorías, superintendencia de salud (hay que rogar que los fiscales provengan de una unidad especializada de Bogotá para que los “dueños” no queden en la impunidad) para contrarrestar a esos dueños mafiosos de la salud, los recursos solo servirán para llenar los bolsillos de esos “dueños” y alcaldes corruptos, las usuarios del sistema en su mayoría campesinos morirán agonizando con una pastilla de acetaminofen, loratadina o ibuprofeno.
Posdata. Ya comenzaron las amenazas de muerte. Amenazaron a David Pelaez, Secretario de Salud del departamento del Atlántico. Recordemos que todo aquel que abrace a la Justicia y a la verdad, siempre tendrá enemigos.
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