CONTRAINTELIGENCIA
PARA QUIEN?
Una Política
de Seguridad Contra Natura
Por: OSCAR DARIO
SANTODOMINGO PAYERAS
El presidente de
Colombia, Dr. JUAN MANUEL SANTOS se ha ganado una estrella de admiración, ha
reconocido que su país está en guerra. Este reconocimiento implica que la
primera autoridad informa al mundo la existencia de un “Conflicto Armado” que a
diario solo produce muertos, en su mayoría
de la sociedad civil más que de los actores armados.
Entonces, reconocido
el conflicto que es “armado de carácter irregular”, la sociedad se pregunta
¿Por qué la guerra ha durado tantos años?
La respuesta es
demasiado compleja, pero debe dejarse por sentado y sin dubitación alguna, que
parte de la extensión en el tiempo del conflicto armado colombiano se debe a
una falla en la metodología de la ´contrainteligencia´ que ha sido encaminada
hacia la población civil descuidando a los funcionarios públicos.
Siempre, cuando en
realidad se quiere combatir el crimen organizado, lo primero que se busca es destruir
las finanzas que hacen fuerte a estas peligrosas organizaciones, igualmente
deslegitimarlas socialmente a través de los controles penales para demostrarle
a la sociedad que “el crimen no paga”.
Sin embargo, en Colombia
nuestra política de seguridad muta a contra-natura cuando observamos como el
crimen entra y sale por las puertas de las entidades de control estatal,
demostrando la proclividad de nuestras instituciones públicas.
Investigar las
finanzas del crimen organizado implica realizar actividades de
contrainteligencia a los funcionarios públicos de la DIAN (Dirección de
Impuestos y Aduanas Nacional). La intuición de la ciudadanía debe ser escuchada
y analizada. Para todo colombiano es sorprendente como funcionarios de la DIAN
con salarios entre el un millón a seis y hasta menos del millón, se andan por
las calles en lujosos automóviles superiores a los cien millones, se compran o
reforman sus viviendas con costos sostenibles por mafiosos, sin incluir los
muebles y enseres de mega-lujo que tienen en las mismas. Cualquier investigador
de la fiscalía o de la policía a simple vista diría que existe algo raro con
ese funcionario.
Es por la DIAN donde a
través de la evasión de impuestos y control de aduanas los criminales esconden
sus fortunas al Estado y de paso comienza el camino para el congelamiento de
dineros calientes.
Con ese funcionario
corrupto de la DIAN también arranca la cadena de corrupción de funcionarios
públicos competentes para deslegitimar a los criminales, es el caso de la policía,
fiscalía y jueces (se incluyen altos magistrados), quienes primero cubren los
delitos de los funcionarios corruptos bajo el eslogan “entre bomberos no se
pisan las mangueras”, luego encubriendo a los criminales que les sustentan sus
fortunas. Para estos otros funcionarios no existe contrainteligencia.
Cuando la sociedad
observa a estos funcionarios dándose lujos, el estilo de vida, que solo son
permitidos a los mafiosos, se siente ofendida y se debilita con un fuerte
resentimiento, pues es apenas lógico que se encuentran en una sociedad que
premia el crimen y reprime al honesto.
JUAN MANUEL SANTOS
quien es seguro ganará la reelección ahora apuesta a la interesante idea de la
creación del Ministerio de Seguridad Ciudadana que solo obtendrá buenos
resultados si se decide a iniciar una fuerte contrainteligencia contra los
visibles funcionarios corruptos que abren y dan salida impune al crimen
organizado.