martes, 30 de julio de 2013

CONTRAINTELIGENCIA PARA QUIEN? Una Política de Seguridad Contra Natura

CONTRAINTELIGENCIA PARA QUIEN?
Una Política de Seguridad Contra Natura

Por: OSCAR DARIO SANTODOMINGO PAYERAS

El presidente de Colombia, Dr. JUAN MANUEL SANTOS se ha ganado una estrella de admiración, ha reconocido que su país está en guerra. Este reconocimiento implica que la primera autoridad informa al mundo la existencia de un “Conflicto Armado” que a diario solo produce muertos, en  su mayoría de la sociedad civil más que de los actores armados.

Entonces, reconocido el conflicto que es “armado de carácter irregular”, la sociedad se pregunta ¿Por qué la guerra ha durado tantos años?

La respuesta es demasiado compleja, pero debe dejarse por sentado y sin dubitación alguna, que parte de la extensión en el tiempo del conflicto armado colombiano se debe a una falla en la metodología de la ´contrainteligencia´ que ha sido encaminada hacia la población civil descuidando a los funcionarios públicos.

Siempre, cuando en realidad se quiere combatir el crimen organizado, lo primero que se busca es destruir las finanzas que hacen fuerte a estas peligrosas organizaciones, igualmente deslegitimarlas socialmente a través de los controles penales para demostrarle a la sociedad que “el crimen no paga”.

Sin embargo, en Colombia nuestra política de seguridad muta a contra-natura cuando observamos como el crimen entra y sale por las puertas de las entidades de control estatal, demostrando la proclividad de nuestras instituciones públicas.

Investigar las finanzas del crimen organizado implica realizar actividades de contrainteligencia a los funcionarios públicos de la DIAN (Dirección de Impuestos y Aduanas Nacional). La intuición de la ciudadanía debe ser escuchada y analizada. Para todo colombiano es sorprendente como funcionarios de la DIAN con salarios entre el un millón a seis y hasta menos del millón, se andan por las calles en lujosos automóviles superiores a los cien millones, se compran o reforman sus viviendas con costos sostenibles por mafiosos, sin incluir los muebles y enseres de mega-lujo que tienen en las mismas. Cualquier investigador de la fiscalía o de la policía a simple vista diría que existe algo raro con ese funcionario.

Es por la DIAN donde a través de la evasión de impuestos y control de aduanas los criminales esconden sus fortunas al Estado y de paso comienza el camino para el congelamiento de dineros calientes.

Con ese funcionario corrupto de la DIAN también arranca la cadena de corrupción de funcionarios públicos competentes para deslegitimar a los criminales, es el caso de la policía, fiscalía y jueces (se incluyen altos magistrados), quienes primero cubren los delitos de los funcionarios corruptos bajo el eslogan “entre bomberos no se pisan las mangueras”, luego encubriendo a los criminales que les sustentan sus fortunas. Para estos otros funcionarios no existe contrainteligencia.

Cuando la sociedad observa a estos funcionarios dándose lujos, el estilo de vida, que solo son permitidos a los mafiosos, se siente ofendida y se debilita con un fuerte resentimiento, pues es apenas lógico que se encuentran en una sociedad que premia el crimen y reprime al honesto.


JUAN MANUEL SANTOS quien es seguro ganará la reelección ahora apuesta a la interesante idea de la creación del Ministerio de Seguridad Ciudadana que solo obtendrá buenos resultados si se decide a iniciar una fuerte contrainteligencia contra los visibles funcionarios corruptos que abren y dan salida impune al crimen organizado.

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