lunes, 13 de octubre de 2014

PIEDAD PARA UN INOCENTE, para Pedro Muvdi

Por: Oscar Dario SantoDomingo Payeras
         Abogado Consultor.

Piedad es la pretensión máxima de un hombre, quien víctima de un proceso penal inquisitivo, las pruebas de su inocencia son invisibles para el soberbio y arbitrario magistrado. Piedad es lo que pide un procesado cuando ya  no existe Derecho. Piedad es la que clama la bestia, el esclavo porque sabe que no tiene derechos y su vida depende del arbitrio de su amo. Piedad es la que implora un ciudadano ante una justicia incivilizada que niega de tajo el Estado de Derecho.

Humillado he visto a un reo. Un reo que es amigo y sigue siendo mi amigo en medio de falsas acusaciones que lo han elevado ha delincuente por culpa de una justicia injusta. La clase política que pide que  me aparte de mi amigo, es la misma que compra y manipula esa justicia. La justicia que juzga injustamente a mi amigo, ha nacido enferma, pues es la hija de esa clase política.

Ayer fui a visitar a mi amigo en su centro reclusorio, se encontraba con una   raqueta de tenis eléctrica jugando con los mosquitos, no paraba de jugar con ellos, mientras debatíamos como va su proceso. Me advirtió, con su siempre tono sereno, propio o muy parecido al de un ciudadano inglés:

-         Oscar juego con los moscos pero racionalmente estoy muy bien.

Mi amigo sabía que lo observaba en detalle. Se encontraba muy mucho más delgado, muy mucho más susceptible, y como siempre, así se lo dije: Tranquilo sé que eres hiperactivo!

Su razón era muy mucho más profunda, estaba por fin en el punto que se requiere para debatir el tema de Justicia Humana. PEDRO MUVDI, mi amigo tenía sed, no de agua, sino de compartir conmigo lo que en medio de sus miserias ha vivido para resolver aquellos interrogantes respecto a la Justicia Humana.

PEDRO MUVDI, mi amigo, el de muchos en el Departamento del Cesar y en Valledupar, me preguntaba y a su vez afirmaba con pruebas irrefutables de su inocencia:

-         Oscar, no soy para-militar. Oscar, nunca he sido de las Autodefensas. Oscar, nunca he auxiliado, ni he recibido ayuda de ellos. Entonces porque me juzgan? Porqué me encarcelan y me humillan?


Escuché todos sus argumentos, cada uno de ellos. Parecía Francesco Carnelutti contando “Las Miserias de su Proceso Penal”. Miserias propias de un sistema jurídico con una Corte Suprema de Justicia que no tiene vergüenza y no le importa como la han calificado internacionalmente.  

Nuestra Corte Suprema de Justicia y todo nuestro sistema penal, ha sido fuertemente sancionado moral y jurídicamente. Recientemente el honorable Tribunal Europeo de Derechos Humanos o “Tribunal de Estrasburgo” expresó que Colombia es un Estado que no garantiza los más mínimos derechos humanos, entre ellos los derechos de un procesado penalmente.

Debí resaltarle, que su proceso, además de “miserable”, es el propio narrado por Franz Kafka. Inclusive, y estoy casi seguro, parece un proceso escrito como una obra de terror al mejor pensamiento de Germán Vargas Lleras, de quien se dice, presuntamente aprendió, de la lectura obligada del libro “El Sistema” del gran escritor Howard Fast. Una Historia donde un partido político denominado: Cambio Radical, quiere radicalmente acabar con un político liberal para que gane su lista al congreso, y para ello, la justicia politizada encarnada en la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia se esgrime como anti-héroe de una Nación para acabar con la libertad de un hombre inocente, al “más pobre y miserable” de esta historia, al procesado injustamente PEDRO MUVDI.

Como abogado y defensor de derechos humanos de Colombia, ratifico lo expresado por el Tribunal de Estrasburgo,  soy testigo de todas las miserias del proceso penal colombiano que tortura al ser humano indignamente. En la actualidad, puedo expresar con la autoridad que me brinda la experiencia adquirida como litigante en la Justicia Transicional colombiana que mi amigo PEDRO MUVDI es INOCENTE. Andrade y otros testigos, sumado a la historia de los hechos prueban su inocencia.

Y, como se lo advertí a mi amigo, deberemos de recurrir a la justicia inglesa para nos proteja con la espada del Rey Arturo y la magia procesal de su mago Merlín del temible e impiadoso demonio  devorador de almas humanas: Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia.

Dios proteja a mi amigo, a mi profesora Sandra Morelli Rico, que los colme de fortaleza ante la justicia colombiana depredadora de inocentes. Que los bendiga con el DERECHO FUNDAMENTAL A LA LIBERTAD.

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